Descubrimiento

Hola, mi nombre José Luís R.P.

Hace unos días compré la revista Interviu y en el suplemento MAX vi un anuncio de artículos y dvds que me llamó la atención.

Entré en la página web y estube navegando un buen rato. Pero al final, abrumado por tantos aparatos y productos, decidí llamar. Me atendió una chica muy agradable: "Buenos días ¿Qué desea?". Después de dudar un instante me sinceré: "Verá, estaba buscando...Tengo un problema de rapidez en la eyaculación". Ella contestó: "Existen precocidades en las que lo mejor es ponerse en manos de un especialista pero si lo que tiene es un pequeño problema de excitación tenemos unos retardantes muy buenos para éste tipo de ocasiones. Pruebe uno y si ve que el problema persiste acuda al especialista" Me quería morir. Una sensación entre vergüenza e impotencia que me tentó a colgar el teléfono. Un retardante a mi edad, no soy un chaval pero tampoco un abuelo. Mi interlocutora pareció que me leyó el pensamiento "No se preocupe, este tipo de productos nos los piden clintes de distintas edades, muchos jóvenes" dijo. "Eso si, deberá hacerme caso en el modo de empleo. Aplíqueselo antes de empezar con las relaciones sexuales y no cuando ya está excitado"

Y le hice caso. A la semana me llegó un aviso de correos a casa. Lo recogí en la estafeta y me dieron un paquete muy discreto sin más pistas que el remitente de una empresa con sede en Barcelona. Pagué el contrarembolso y me fuí a casa para abrirlo. El retardante, una crema estimuladora que me aconsejaron para mi mujer y unas bolas chinas de regalo, cortesía de la empresa. Esa misma noche lo probamos todo.

Antes que nada me puse el retardante, como me había indicado la chica. Empezamos los preliminares jugando con las bolas. Siempre hacemos muchos preliminares, seguramente para evitar pasar a la corta relación siguiente. Mi mujer estaba contrariada al ver tanto arsenal erótico, pero se dejó llevar sin problemas. Jugó con las bolas chinas escondiéndolas una y otra vez y expulsándolas pasados unos segundos. Apenas tuve oportunidad de aplicarle la crema estimulante que consiguió un orgasmo clitorial que tardará tiempo en olvidar, por su intensidad y duración. Por lo visto el producto que le apliqué le sensibilizó la zona y la cosa marchó rápidamente. No salía de su asombro cuando llegó el momento de pasar a la fase que tanto odiaba y que ella siempre se resistía a empezar. No quiero entrar en detalles íntimos pero será difícil de olvidar su cara de incredulidad al ver que no solo yo no eyaculaba sinó que ella llegaba al orgasmo mucho antes que yo. Cuando al final vacié, la satisfacción por haberla hecho gozar como nunca antes y el placer propio del momento me invadieron y no pude más que exclamar: ¡Por fin! Y es que llevaba mucho tiempo obsesionado por unas relaciones incompletas y dónde siempre conseguia el mismo final.

La historia de hoy se repite con frecuencia en nuestros teléfonos: un Sr. que tiene problemas de sobreexitación que le provocan una pequeña precocidad que le obsesiona. La precocidad puede llegar a ser un problema que debe tratarse médicamente. Pero muchos hombres pueden superar esa sobrexcitación con un pequeño retardante y con experiencia. Nuestros productos no son milagrosos ni peligrosos, pero sirven para ayudar a las personas a mejorar sus relaciones sexuales y en algunos casos a cambiar la dirección de las mismas. Un pequeño retardante puede dar sus frutos si lo aplicamos a su momento. Además nuestro protagonista adquirió una crema estimulante para mujer y como relata: incrementó las sensaciones de su pareja hasta límites no experimentados hasta entonces.

¡Hasta la próxima!

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